China lleva la impresión 3D a escala industrial: de los prototipos a la producción en masa

China ya no compite con talleres de impresión 3D. Compite con fábricas, con la misma industria de todos los sectores grandes y pequeños.

Mientras muchos negocios siguen pensando en la impresión 3D como una herramienta para fabricar prototipos o vender pequeños productos personalizados, en China ya existe un modelo completamente distinto: la fabricación aditiva a escala industrial.

Según recoge el artículo de 3Druck, una granja de impresión 3D situada en Shenzhen opera actualmente con unas 5.000 impresoras funcionando las 24 horas del día y tiene previsto duplicar su capacidad hasta 10.000 máquinas. Gracias a esta infraestructura pueden producir pedidos de decenas de miles de piezas en pocos días, eliminando por completo la necesidad de fabricar moldes, los plazos, y el tener que rehacer el molde o rediseñar pieza y molde.

Uno de los ejemplos citados es un pedido de 40.000 piezas decorativas entregado en apenas una semana, algo que difícilmente podría conseguirse mediante fabricación tradicional sin una inversión previa muy elevada en utillajes.

Lo realmente importante no son las 10.000 impresoras

La cifra impresiona, pero no es lo más relevante.

Lo importante es el cambio de modelo industrial.

Es el paso del 3D de prototipo a producto final.

Durante años se ha dicho que la impresión 3D era ideal para:

  • prototipos
  • piezas únicas
  • series cortas

Hoy eso ha dejado de ser cierto. Comprobado por mi mismo, y con mis propios clientes tiradas de decenas de miles son más económicas que con el molde tradicional y en tiempo ni hablamos.

Cuando se coordinan miles de impresoras mediante software, mantenimiento estandarizado y procesos automatizados, la impresión 3D deja de competir contra otras impresoras y empieza a competir contra la inyección de plástico para muchos productos.

No porque sea más barata por pieza, que lo es en muchos casos, sino porque elimina:

  • fabricación de moldes
  • tiempos de espera
  • almacenaje
  • riesgos de stock
  • cambios de diseño costosos

Mi opinión

Este tipo de noticias confirma algo que llevo tiempo defendiendo y comentando.

El futuro no pertenece a la tradición sino a la innovación, y cada día tiene más ventajas el 3D frente a modelos de fabricación tradicionales, hasta puntos en los que no tiene sentido seguir trabajando muchas piezas con ellos. Incluso el calzado puede ser mejor, a medida, más cómodo, más resistente, si algo más caro, pero con más aspectos positivos que negativos.

Pertenece a quien sea capaz de construir un sistema de producción.

El verdadero valor estará en ofrecer:

  • diseño industrial
  • optimización para fabricación (DfAM)
  • ingeniería inversa
  • producción distribuida
  • consultoría
  • integración de la impresión 3D dentro de las empresas

La impresora es simplemente una herramienta más. Como un calibre o un taladro.

¿Qué significa esto para las empresas españolas?

No creo que la respuesta sea intentar copiar una granja china de 10.000 impresoras.

La oportunidad está en otro sitio:

  • fabricar cerca del cliente
  • producir bajo demanda
  • reducir inventario
  • personalizar productos
  • responder en días en lugar de meses
  • combinar impresión 3D con mecanizado, montaje y posprocesado si es necesario

Europa no ganará la guerra económica sin innovación.

Pero todavía puede ganar la de la especialización, la ingeniería y el servicio.

Conclusión

Cada noticia como esta demuestra que la impresión 3D está dejando de ser una tecnología «alternativa» para convertirse en una infraestructura de fabricación.

Dentro de unos años probablemente dejaremos de hablar de «impresión 3D» y empezaremos a hablar simplemente de producción digital.

Dentro de más años la fabricación en general será aditiva, el resto serán procesos antiguos destinados a una cantidad pequeña de proyectos.

Y las empresas que empiecen hoy a integrar estos procesos llegarán con ventaja cuando este modelo se convierta en la norma.